He ido poniendo el cartelito reivindicativo por algunas sedes colegiales, pero donde verdaderamente me ha causado efecto ha sido en la puerta de las salas de vista de los juzgados de lo penal de Cádiz.
El poner ante jueces y público esas peticiones tan básicas, ante compañeros impertérritos que están y que parece que no están, me ruborizaba casi...pedir seguridad social, que no se suspendan los juicios por no haber llamado a los que tienen que comparecer un par de dias antes, o ir siempre acelerado y no encontrar aparcamiento cuando más falta te hace.
Sin embargo, el efecto ha sido el contrario. Me he liberado. Lo primero ha sido la reacción de algunos justiciables, de comprensión, creo que ellos también son víctimas de los plazos inaceptables, y del impuesto del parking de la zona azul junto al juzgado. En definitiva, que pedimos en medio de una sociedad reivindicativa, donde nadie se extraña que cada cual reclame lo suyo.
El segundo efecto ha sido aún más subliminal, precisamente se me suspendió el juicio que había ido a celebrar (¿a quién no se le suspende cada dos por tres alguno?) porque no constaba la citación al imputado, cuando jueces y funcionarios lean en el cartel que es algo que reivindicamos, es decir, algo mejorable, adaptarán su conciencia primero, y el juzgado después, para evitar el efecto desatroso de una suspensión. Ya os digo, es algo que pienso ayudar a arreglar, facilitando las listas electrónicas de emails y móviles de los abogados a los juzgados para poner de nuestra parte.
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