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Vine a hacer una poda de rejuvenecimiento a un mundo embarullado

jueves, 6 de octubre de 2011

Carnicer y su gran pacto de estado por la Justicia

Decía nuestro prócer abogacil en una entrevista internética, que no interna, que el estado actual de ignominia de nuestros juzgados, o de nuestra justicia, exige un gran pacto de estado. Ahora no me acuerdo si dijo gran, o si solo pacto de estado a secas. Algo de pacto dijo.
Yo no sé qué hay que pactar.
Yo lo que haría, y al final tendré que tomármelo en serio, es revitalizar los juzgados de paz, que se ocuparían de desahucios, divorcios y verbales para empezar. Además sentencia in voce y fiscal en interés del menor por teleconferencia, o como hasta ahora en los juzgados de postín..., en ausencia.
Obviamente el puesto de juez de paz detentado por un buen hombre del lugar debería ser ocupado por un abogado del turno de oficio de 15 o 20 años de experiencia. Digo del turno porque tengo mucha confianza en su profesionalidad y honradez, con una disciplina probada (donde no se deja robar no se roba), y los años de experiencia por aquello de que el trato con la clientela durante tantos años es vital.
Supongo que además de ocuparse del ámbito territorial del actual juzgado de paz tenría que ampliarlo al del juzgado de primera instancia, por aquello de que de verdad se pueda alguien divorciar en plazos reales, antes de que se mueran los hijos de hambre o que olviden la cara del padre antes de que le den derecho de visita.
Carnicer, yo sé que los abogados no estamos para muchas movilizaciones y esas cosas, pero esperamos que hagan algo los decanos que votamos una vez cada cuatro años. Pero veo que de aquí a que os cosquéis se me va a pasar el arroz, y no va quedar cliente con el que no me pelee por culpa de vuestra tranquilidad. Esto no es un problema de pacto de estado, es un problema de tomadura de pelo. Ahora mismo hay juzgados con la alarma contra incendio pitando, sin jueces, o con funcionarios dignos de estudio, y todo se lo tiene que comer el abogado y el justiciable, y una sociedad que se hunde.
Pero qué vamos a decir de un pais donde agosto es inhábil.

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