La disyuntiva que se le presenta al abogado a lo largo de su trayectoria profesional es algo más profunda que la que apuntaban los sabinianos y los proculeyanos...realmente, el abogado siempre tiene que elegir entre la confortabilidad de las sábanas, que tientan con sus frescos racimos, o la árdua vida del proculeñador(la Ñ la he puesto por educación), siempre en áscuas y en un sin vivir.
El problema del procurul, es que abre la puerta de un armario que literalmente te mete en el reino de Narnia, pero sin León que te eche un capote, que aquí el león también tiene el síndrome de Estocolmo y se ha hecho sabiniano.
El final de la película está cantado, sabinianos, proculeyanos, el león y Narnia, jugando al parchís... con las reglas de la bruja, que al final resulta que es buena...o no es mala,...o es relativamente aceptable.
2 comentarios:
Uffff ... luis, que complicado no?. Me parece bien que lo que tienes dentro lo eches fuera, pero ... defintivivamente vacaciones ya para todos.
Y ahi afuera nevando, tio.
Ya lo dijo el otro, "yo me hice claro haciéndome oscuro".
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