my quest

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Vine a hacer una poda de rejuvenecimiento a un mundo embarullado

lunes, 30 de agosto de 2010

De santo en santo, Teresa de Calcuta a la vista.

Desde que me metí a turnante oficioso, empecé a hacerme experto en la consulta del martirologio y del santoral, del mismo modo que los agricultores llevan las cosechas y pagos de las rentas por San Miguel y otros "ayudantes".
Así ahora viene a gran velocidad, y después de esta farsa vacacional, el 5 de septiembre, el día de Teresa de Calcuta, santa o beata, en cualquier caso cercana y por eso tal vez más humana. Y la recuerdo porque un cinco de septiembre de hace ya algunos años me uní a algunos padres en la escalerilla de la Audiencia de Cádiz para protestar por el pitorreo de los secretos sumariales. Un hijo metido en el trullo y no le dejan ver los papeles a nadie. Obviamente como abogado agoté todas las vías judiciales (el crashtitucional también) y, ciertamente ahora hay menos secretos, pero obviamente a mí no me iban a dar la razón. Pero me divertí.
Esos secretos durante 15 meses y después, al rasgarse "el velo" o "velódromo", resultaba que no se había practicado ninguna diligencia...Para morirse. No sé qué era peor pensar, si las diligencias infructuosas, con sus "pinchazos", no habían sido reflejadas en los autos para ahorrarse trabajo, o si es que de verdad habían tenido a la gente en el trullo sin noticias y sin dar un palo al agua.
Era gracioso escuchar al fiscal en la vista, en la venerable (por sus muros) Audiencia, sobre la legalidad del secreto (sin motivar, sin justificar, sin educación, chin lu, chin agua, chin na...) parafraseando la mejor doctrina del constitucional sin pisar, en ningún momento la tierra, es decir, sin la más mínima referencia al caso concreto donde se había desgraciado al chaval, a la familia, al juzgado y...al abogado, que obviamente tuvo que dar la venia (conseguir durar más de 15 meses en un caso de secreto es un arte, pero no hacemos milagros).
Obviamente ningún apoyo colegial...ay! Moriae Encomium!
Menos mal que me queda Santa Teresa.

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