El feedingback, la encuesta de satisfacción, la interacción con el ciudadano es algo que zarpulle, además de innecesario. El vendimiador no le pregunta a la uva si le huelen los pies.
Le había escrito yo que se viniera a una guardia el viernes, que el sábado arreglábamos la Justicia y el domingo descansábamos. Al poco, la facebook ministerial cerrada.
Hoy precisamente he vuelto a estar de guardia. El camionero que es pillado en la alcoholemia y quiere una retirada del permiso de fines de semana, el chaval que es cogido sin permiso de conducir por segunda vez y se sigue riendo, la que compra un iphone por 200 € y se había asegurado de que no era robada porque se lo había preguntado al ladrón, al que conoció en milanuncios (¿esto no será robado, no? ¿es que es tan barato?), y como no, el que no paga la pensión alimenticia a los hijos porque está en paro.
Es como si los años de boom se hubieran invertido en bolsitas de gusanitos y patatas fritas al jamón, y ahora ya solo quedara algo de sobrepeso y bolsas de plástico en las cunetas. No sé qué se dió en educación para la ciudadanía mientras duró, pero parece que no salimos del mismo círculo
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