Leo en la prensa, y localizo en internet unas nuevas declaraciones de un personaje público en contra de la "Ley de Violencia de Género", ¡ha escrito incluso un libro!
"El cofundador del Partido Andalucista y ex adjunto al defensor del Pueblo Andaluz, Diego de los Santos, se rebela contra la Ley de Violencia de Género de 2004 en su nuevo libro 'Las mujeres que no amaban a los hombres' (Almuzara), donde alerta que ésta "ha distorsionado la realidad y ha situado a la mujer frente al hombre, en una confrontación".
http://andalucismovivo.blogspot.com/2010/02/diego-de-los-santos-alerta-en-su-nuevo.html "
Dice este político que esta ley se carga la presunción de inocencia, y yo me pregunto ¿presunción de qué?, en un pais donde la prisión preventiva es moneda corriente mientras el expediente coge color en un cajón hasta los dos o tres años que se inicie el juicio sin que se pueda acreditar una investigación mínima para justificar esa inmersión en una prisión sin derecho a clasificación (o preparación para la reinserción), porque como eres "provisional" pues estás para lo que estás.
Este hombre, anónimo para mí hasta que lo leí, por otro lado, ¿no conoce el principio de especialización que rige en nuestro pais?. Aquí lo que va en "la cadena de producción del juzgado" no tiene remedio, sale cuando ya carece de interés,...con la excusa de que la Justicia tiene que distanciarse del caso, o que está reñida con el calor del momento, los resultados "congelan" a las partes. Y entonces, surge una nueva ley especial para un problema específico, que de otra manera se moriría de asco porque es imposible acelerar esa cadena de producción donde lo primero es el desayuno, y luego...que arreen.
He visto demasiadas mujeres víctimas de los juzgados como para criticar una ley que bien llevada no es sino la mano que le devuelve la torta al maltratador, advirtiéndole de que no puede haber una próxima. Y es una ley tan acertada que le facilita un abogado del turno específico de violencia de género a la maltratada, dada las carencias que presenta la fiscalía, que es la que al fin y al cabo, deseosa de pasar todo a falta, o aplicar la prescripción, cuando no el sobreseimiento por "falta de autor conocido", provocó que hubiera que dar una solución legal, privi-legiada, a la mujer, piedra clave en una sociedad compleja, cuando no pobre, y cuando no alcohólica.
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