Dicen que formidable fue un río hasta que se le halló el vado. Y voy a descifrar el vado de abogados y fiscales.
Los fiscales se rigen por sus orígenes, trabajan para el rey, para el Estado, "l'Etat, c'est moi !". Y así los vemos hacer el pino en los periódicos, para los casos circenses a los que nos tiene acostumbrado la clase "estatal". Pero en el cuerpo a cuerpo del menudeo cotidiano, donde se dilucida la libertad de algún furtivo atrapado cazando un ciervo en el bosque de Sherwood, ahí, digo, aplican aquello de por la correa del perro se conoce la ralea del amo. Y ahí, con el mosquito...no veas la pose.
A los abogados de oficio también nos han tomado la medida. No voy a entrar en el desempeño de nuestra función de servicio público, que ya sé que es universal el desafío de practicar la detención un viernes por la tarde para ver quién se atreve a pedirle un juez durante el fin de semana al detenido. Me voy a limitar al pago de la Junta. Parece que ésta se ha leído "Zarathustra" en la parte que dice: "dáles una limosna, y que sea mendigada", o que se ha leido a Saint-Exupery cuando decía: "mándales construir una torre y se harán hermanos, arrójales una limosna y se pelearán entre ellos".
Pues así andamos.
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