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Vine a hacer una poda de rejuvenecimiento a un mundo embarullado

domingo, 6 de mayo de 2012

el abogado y la sal de la paella

El trabajo del abogado no es un trabajo productivo en sí mismo, más bien sería un elemento que facilitaría el trabajo de los demás, favoreciendo la coexistencia económica y personal de los elementos de la sociedad. Sería como la sal de la paella donde los tropezones, lo que se come, serían roles desempeñados por ejemplo por los trabajadores de Astilleros, que aunque no les dé la gana de construir un buque saben cortar las carreteras estupendamente, o los controladores aéreos, aunque a veces les de por enfermar el mismo día y a la misma hora, y así sucesivamente repasando los distintos sectores productivos hasta quedarnos sin almejas, gambas, costillitas, e incluso, analizando el sistema de contratas y subcontratas de la administración, con sus facturas falsas y empresas sin empleados, los chóferes que mandaban más que los jueces, los palacios, las calefacciones públicas pagadas por quién no se podía permitir la estufa, los Rocas, lo visible y lo invisible, que se permitía por todos, pues al final no había ni arroz.
Si la sal no tiene arroz que salar, ¿qué salará?...., esto pasa por tener unos colegios que no representaban a los abogados, sino a la sociedad que se supone que tenía que salar.

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