"Iglesia, o mar, o casa real".
A veces pienso que debería de renovar mi juramento de abogado, sobre el Quijote.
El turno de oficio del Estado me resta la clientela. Al mismo tiempo el Estado emite imágenes de hundimiento mientras me distrae el pago. Como un enorme perro del hortelano, ni come, ni deja comer al amo.
Rajoy se encontró al electorado cuando éste se arrojaba masivamente por la ventana, tal vez por la borda, huyendo del fuego devastador. Nunca más lo va a tener tan a huevo, pero ahora se ponen de manifiesto las razones por las que no ganó a su debido tiempo.
¿Puede reformar España quién mantiene sueldos del partido a quienes deberían representar a todos los españoles? ¿Y sin que se sepa de dónde se financian los partidos?¿Aunque dé la sensación de que se permite el déficit para financiar obras presupuestadas por cinco veces su valor para sustraerle el pellizco para el partido -y para el que reparte-?¿Y que encima al final tampoco se pague al proveedor esa quinta parte que se suponía que costaba?
Se me ocurre que se podría haber mantenido la inversión reduciendo los presupuestos a la quinta parte.
¿Tendrá alguna relación la corrupción con el déficit público? ¿También Madrid, Gallardón?
Pero,
¿cómo va a reformar la Justicia el partido que puso a los procuradores en las vistas junto a sus representados como botón de muestra de concepción del Mundo?
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