Según wikipedia, "el síndrome de burn-out, síndrome de desgaste profesional o del trabajador desgastado o consumido es un tipo de estrés prolongado motivado por la sensación que produce la realización de esfuerzos que no se ven compensados personalmente. Se suele dar en trabajos sociales que implican el trato con personas e importantes exigencias emocionales en la relación interpersonal (personal sanitario, docentes, policías, etc.), que resultan en un deterioro, desgaste o pérdida de la empatía".
La quemaera, como decimos aquí, no tiene nada que ver con la ardentía, que es otra manera de consumirse. Y esto viene a cuento porque hay tomarse las cosas de esta manera, con mucha kAlmax.
Habían dicho los jueces en la primera huelga histórica del ano pasado, que "El hartazgo de los jueces ha llevado a esta catarsis". Yo como abogado, tanto como de pre-pago-ja-ja como de oficio-je-je, pensaba en el significado de "hartazgo", así, sinonímicamente me ponía a buscar refranes..."bien canta Marta después de harta"..., no este no pega..."es el hartazgo de un enano, hambre de un gigante"...¿serán los abogados gigantes que no se jartan nunca?....y así iba descartando refranes hasta que hablando de comida me acordé de "el melón maduro quiere vino puro"... y "tras las peras vino bebas".... y así el burn se hacía más llevadero y la comprensión del mundo sensible más omnisciente.
Y vi, leyendo la página de la asociación de jueces francisco de vitoria http://www.ajfv.es/ en donde pone comunicado del portavoz nacional de 28 de mayo de 2010, que los jueces han adoptado unas medidas de presión frente a la afrenta que les supone que les recorten sus emolumentos... y es que al final es el bote lo que importa, como ya Kafka anunciara.
Y San Lorenzo, co-patrón de España, allá olvidado en la parrilla pidiendo que le den la vuelta, que ya está hecho de un lado....y la gente de vacaciones.