my quest

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Vine a hacer una poda de rejuvenecimiento a un mundo embarullado
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martes, 23 de marzo de 2010

El visitante

Hoy vino el presidente de la Audiencia de Cádiz a un juzgado de estos de arrabal donde nos partimos las patas los que en otros tiempos leíamos a Cicerón.
Teóricamente, una representación colegial debería haberle expuesto un poco la situación del servicio público justicia en este auténtico andurrial, pero la verdad es que la cosa no es tan fácil.
Empieza porque el Colegio no existe, salvo para pagar alguna comida que justifique su presencia anecdótica ante los minidioses o hacerles la ola, no se ve que coja la antorcha de la dignidad profesional y del servicio público. ¿Por qué tengo yo, Periquito el de los Palotes, que explicarle al presidente de la Audiencia que no se sostiene la existencia de pleitos de los años 90 dando vueltas? ¿O que un detenido se pase en una mazmorra de viernes por la noche a lunes por la mañana para finalmente ser juzgado por falta?¿O que el fiscal tarde en informar seis meses, o en calificar varios años? ¿O que se intente archivar todo lo que no sea droga, que es lo que da apariencia de estar ocupado, aunque después sea más fácil comprar droga que comprar pan (a ver qué panadería está abierta las 24 horas)?
Por otro lado, el presidente tampoco es que se prodigara mucho, vino precisamente el día que se celebran las faltas, el juzgado de bote en bote, además las conformidades que se retrasaron hasta las tantas, y la violencia de género, que con dos niños de corta edad que iban a ser explorados, se prolongó en un angustiosa espera desde las 10,00 h. hasta las 16,00 horas.
Estuve por poner a esa madre con los dos niños en actitud suplicante en el camino de salida del presidente, pero opté por decirle que se llevara a los niños a la playa que ya la llamaría cuando la fueran a llamar. Al fin y al cabo, los jueces solo ven problemas de jueces, que suelen arreglarse mediante migraciones a otros juzgados.
Pero la culpa es del cole.