Me acuerdo aún de las clases de economía de O´Kean, cuando hablaba así, de obiter dictae, del líder libio Muamar el Gadafi. Que su golpe de estado fue motivado por la indignación que le provocaba ver al rey de Libia gastando a manos llenas las divisas en los casinos europeos (creo que decía Londres, donde estudiaba Muamar) mientras su pueblo pasaba hambre.
Por lo visto después le ha pasado lo que le pasa a todo aquel que no se autorregula con unas normas decentes..., la mugre se lo come...estoy pensando yo que qué pasa aquí que la inmundicia también empieza a invadirlo todo. Ah!, es verdad, que no solo hacen falta leyes, sino quien las haga cumplir. Montesquieu! ¡Manifiestate!