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Vine a hacer una poda de rejuvenecimiento a un mundo embarullado
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jueves, 23 de junio de 2011

Sobre la Mutualidad de la Abogacía

Salgo de mi letargo, por lo visto si no escribo reviento, y ahora voy a reflexionar sobre la utilidad de la Mutualidad de la Abogacía, eso que sirve para no tener que pagar a la Seguridad Social, o mejor dicho, para no darte cuenta de que un abogado medio no puede pagarse el sello de autónomo. Y así, renunciando a la baja por enfermedad, a la jubilación, y a la sanidad, salvo que te apuntes con tu cónyuge, empieza el abogado su singladura con un servicio mutua/pirámide de Madoff de cartón piedra. Yo voy a poner un texto de don Quijote, que viene al pelo y justifica la existencia de la Mutualidad, para reflexionar...estás cubierto, pero...no te jubiles,... no te des de baja...
"Y lo primero que hizo, fue limpiar unas armas, que habían sido de sus bisabuelos, que, tomadas de orín y llenas de moho, luengos siglos había que estaban puestas y olvidadas en un rincón. Limpiólas y aderezólas lo mejor que pudo; pero vió que tenían una gran falta, y era que no tenía celada de encaje, sino morrión simple; mas a esto suplió su industria, porque de cartones hizo un modo de media celada, que encajada con el morrión, hacía una apariencia de celada entera. Es verdad que para probar si era fuerte, y podía estar al riesgo de una cuchillada, sacó su espada, y le dió dos golpes, y con el primero y en un punto deshizo lo que había hecho en una semana: y no dejó de parecerle mal la facilidad con que la había hecho pedazos, y por asegurarse de este peligro, lo tornó a hacer de nuevo, poniéndole unas barras de hierro por de dentro de tal manera, que él quedó satisfecho de su fortaleza; y, sin querer hacer nueva experiencia de ella, la diputó y tuvo por celada finísima de encaje."