Estoy leyendo el libro de la portada, de Ken Follet, y me estoy dando un baño en uno de los momentos históricos más bonitos e interesantes de la Historia, concretamente el que gira en torno a la Primera Gran Guerra.
Llevo la mitad del libro y ya pienso en aquellos filósofos que negaban el dato de que la humanidad haya evolucionado algo a lo largo de miles de años.
Aquí te encuentras tipos como Strauss Kahen y el derecho de pernada, la corrupción legal o el lujo arrogante de la clase "upstair" conviviendo con el trabajo infantil en la mina de carbón, la corrupción ilegal que afecta"ba" al pueblo ruso, la ineptitud de los dirigentes, las mentes cuadradas..., ¿ha cambiado algo (salvo que los motores de gasolina sean más baratos que la mano de obra en algunos sitios)?
Creo que en aquella época había un sindicalismo más agresivo, probablemente porque no había tanto subsidio (una nueva forma de soborno, de facto, el cohecho tiene más posturas que el kamasutra).
Otro avance que concedo a nuestro tiempo es la irrupción de la compasión.
Dicen que cuando se publicó el Quijote la gente se regocijaba con sus desgracias, eran los tiempos en que bravo no significaba sino cruel, y se desayunaba con algún descuartizamiento público. Probablemente esa obra ayudó a arraigar el espíritu erasmista que disfruta parte de la sociedad, aunque el famoso escritor y catedrático Nabokov no lo viera así cuando cargaba contra Cervantes por haber escrito la "enciclopedia de la crueldad".
En cualquier caso tendréis que admitir que Cervantes ha ido por delante de la conciencia del legislador (incluido pueblo soberano y jueces que aplican) que aún no han asimilado la injusticia que supone que se castigue más al ladrón de sábanas que al que pone en peligro los cimientos mismos del Estado de Derecho (un poné, la manteca del caso Campanario).