my quest

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Vine a hacer una poda de rejuvenecimiento a un mundo embarullado
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sábado, 15 de mayo de 2010

Probando la propia medicina

Uno de los problemas del turnoff (el turno que no funciona) es el cobro, pero no ya el que ni se sabe ni cuánto, ni cómo, ni donde, ni por qué, sino el otro, el que depende de tí cuando hay un "amejoramiento" de fortuna, o denegación de la justicia gratuita, o renuncia a la JG con venia a un pícaro-abogado de los que te dice que te está mandando la transferencia y resulta que se está cachondeando de tí.
Pues eso, ¡cobra! ¡cobra! a ver si puedes, y cuánto, y cuándo.
En el modelo de solicitud de JG que firma el cliente realmente no pone nada que nos facilite la tarea. ¿Es que tiene el abogado que ser taimado como un cocodrilo? Creo que se podrían poner las cosas más claritas para tener un documento de cobro que dé agilidad al asunto.
Otra cosa es el cobro en sí vía judicial. Aquí doble ración de aceite de ricino. Si tenemos el entripado de ir aguantando al cliente durante meses para cobrar una deuda de la que depende su negocio, y aún no nos hemos plantado en el ministerio para decirle a Nepocemuno que se deje de monsergas y trace una línea recta entre dos puntos, ¿cómo vamos a poder cobrar nosotros que estamos condenados a probar de nuestra complacencia?
Ya puestos a reformar podemos darle caña a la ley de morosos y revisar los plazos de prescripción de deudas, que se den facultades a los colegios como corporaciones públicas para meterse en las cuentas de los morosos por el servicio público de JG (lo que exigiría claridad y equidad en la cuantía de la deuda) como hace Diputación que no deja títere con cabeza.
Y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid se podría regular la venia para los secuestros de asuntos de oficio por abogados de nombramiento que ahora les basta con solicitar la venia para ocuparse del caso, y se dan casos de que te llevas meses liado con un asunto de prisión, y cuando ya te has quemado como la turba de las Tablas de Daimiel, llega Epulón con sus manitas limpias y se zampa el bollo. Y tú a ver de dónde le cobras la venia a un multimillonario que puede contratar a un abogado del millón, pero que ha obtenido del juzgado el certificado de insolvencia. Es necesario arreglar esto. El cara-abogado debe ser solidario en el pago, salvo que acredite ser monje Mercedario.