
que torrijas.

Aunque por poco más de unas torrijas le pasara a Torrijos lo que le pasó. Cosas de este pais donde hubiera prosperado Catilina.
Lo digo porque la Junta de Andalucía estaría pagando el turno de oficio como un reloj si tuviera que aguantar solo la mitad de las presiones que están recibiendo algunos de mis espontáneos compañeros de aventura (sin vuelta atrás, como nuestros liberales del 12). Aunque me temo que la artillería para la Junta no son emails ni amenazas más o menos veladas, sino confetis y serpentinas. TRISTÍSIMO que un decano no abra la puerta al debate, al aire fresco y a la juventud. La casa de todos huele a endogamia como nunca había imaginado. Voy a tener que releer la parábola del administrador astuto, o administrador injusto (nunca llegué a entenderla).
En fín, el hartazgo del enano (torrijas), el hambre de un gigante (la libertad de Torrijos).