Que la Junta de Gobierno de un Colegio de Abogados delibere en secreto, eso, suena increíble. Pienso yo que, lo que no pueda ser oido es mejor callarlo para siempre, pero que no fundamente un voto. Este absurdo que todavía existe en el coleCádiz, debe fundamentarse en aquello de "Todo para el pueblo pero sin el pueblo", un absurdo que ya sabemos a donde lleva.
Ahora bien, si lo ponemos en consonancia con las facilidades participativas que da el colecádiz a los abogados, pues entonces esto es un monasterio (de Yuste). Así veremos que el día que se vota para decano es un día laborable, de 11 a 14,00 h., en tu circunscripción judicial-colegial, por lo que si estás de juicio en Cádiz despídete. En la misma línea, las asambleas del colegio se ponen a las 13,30 horas en Cádiz, y se deniega el voto delegado, resultado, no va nadie de la provincia. ¡Y la participación y democracia, y fomento de asociación de jóvenes abogados estaba en el programa del anterior candidato!, ¡que ya no tiene programa! Maldito poder!....
Me ha llegado a doler la barriga, y también el corazón y la cabeza (completito el dolor) al ver que un antiguo y respetado profesor de penal reaccionaba tan malísimamente a la presentación de una candidatura a decano que le impedía ser proclamado automáticamente. Tiritos, emails, comentarios y mucho frus-frus de toga. Ni una mención a la importancia del debate como elemento consustancial a lo que representamos los abogados. Pues sí, me ha llegado a provocar fatiga, que ya es.
¡QUÉ DIFÍCIL ES EN ESPAÑA QUE LA CRÍTICA CONSTRUCTIVA NO SEA TOMADA COMO AFRENTA PERSONAL!