Me reafirmo en la imperiosa necesidad de que los colegios de abogados iluminen el camino de Gallardón, dado lo imperiosa de unas reformas que no acaban de romper.
Que si el filete a los notarios, que si tasa proapelatis, que si un tirito a los abogados de oficio, y..., de repente, cambia de tercio y se pone a hablar sobre la constitucionalidad del matrimonio gay..., ¿y?
Pues eso, soneto con ESTRAMBOTE ,....fuese y no hubo nada.
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