Tiempos turbulentos, en una España que ha retrocedido al siglo XIX en manos de la reencarnación de Carlos II.
Las organizaciones profesionales se aprestan a tomar las calles, a llenar los periódicos, para activar los apagafuegos de gobiernos más o menos sensibles a los disturbios, pero siempre atentos a las demandas sociales.
Pero en los colegios reina la paz de los sepulcros.
Los decanos, democráticamente elegidos, parten de la base de que los abogados deben buscarse las fabes en el mercado libre, que del turno no se puede vivir (se enrocan y no salen de esa), ven en la crisis la ocasión de purga que no pudieron colar en una buena ley de acceso. Como el que después de acceder se va a "notariarizar" o "funcionarizar" cogiendo su plaza en propiedad (casi heredable, a juzgar por las casualidades de quienes aprueban las oposiciones).
Sin embargo, estos decanos (y vicedecanos) tan valientes triunfadores del mercado libre, desdeñosos con el pobre abogado del turno que no cobra ni lo que pone en el tajo, que va sin seguridad social, y al que consideran que no tienen que defender ante los organismos porque sobra y no tiene un apellido compuesto y/o/u rimbombante, aunque sea Sánchez-Sánchez (un poné), esos decanos, digo, no dudan en usar el cargo para aplaudir al poder de la manera más ignominiosa. Lo mismo políticos que, aún peor, judiciales. Solo de pensar de qué dependen las resoluciones judiciales se me ponen los pelos de punta. Debe ser para sacar la cabeza de una Justicia que es el peor servicio que se presta en España y que ellos mismos consienten, a juzgar por cómo se mueven para resolver el problema.
Hay un diputado de por ahí por el norte (tal vez de África) del Partido Jóvenes Turcos en versión española para más datos, que fue vicedecano de no sé qué colegio, abogado de grandes empresas de las enchufadas a lo público, qué raro, además de acaparador de otros cargos a pesar de tener edad de estar jubilado, y que pide, desde la opulencia de Epulón, que los del turno hagan virguerías con su presupuesto, o sea, que no tengan hijos, que no salgan, que no puedan invertir en su trabajo....
Por favor, si no se puede desenchufar a los morias enkomion que corten la luz para todos. Pero que no nos apliquen la stoa los epicúreos.
1 comentario:
Muy buena descripcion de la realidad. Pero aqui no dimite nadie.
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